ARQ. PABLO RIBÉ: “LAS ÚNICAS COSAS QUE SIRVEN SON LAS COSAS QUE HACEMOS ENTRE TODOS”
Dialogamos con el arquitecto que diseñó la base del monumento en donde se apoyó el Mirage.
Todo Ramallo sigue emocionado por lo sucedido el sábado: el gran despliegue realizado para trasladar el avión Mirage donado por la Fuerza Aérea a nuestro municipio para homenajear a los técnicos y mecánicos que participaron en la Guerra de Malvinas.
En la mañana de Ramallo City dialogamos con la persona que diseñó la base del monumento, el Arquitecto Pablo Ribé, quien nos detalló el significado de la obra construida.
“La base es una estructura de mampostería y hormigón que es la silueta del partido de Ramallo con la particularidad de que está en una visión invertida a lo que tradicionalmente vemos en los mapas. Le dimos un cierto aire de animal que inventamos, que dentro de dos mil años va a ser un animal mitológico que es el Ramallosaurio que sostiene el avión con las patas. Al girar Ramallo 180° quedó como un animal y realmente parece un animal mirando a Malvinas. Tiene una inclinación supuesta donde el avión despega y automáticamente apunta a Malvinas; tiene un doble giro, de despegue y apuntándole a Malvinas y eso le da un dinamismo muy interesante. Dejamos las ruedas levemente en el aire para que dé la sensación de que realmente está en el aire. Desde la base hay 5,5 metros para arriba. Falta una parte que es un trabajo que se está terminando, que es un calado de las Malvinas que va a coronar las dos columnas”, indicó el arquitecto.
Llevar el avión de combate desde VentaMat hasta su destino, Villa Ramallo, no fue nada simple, pero con la colaboración de todas las instituciones y personas que ayudaron, acompañaron y participaron, se hizo muy emocionante.
“El traslado fue en sí mismo muy significativo porque me hacía acordar de cuando yo era chico y los días patrios íbamos a ver el tren porque la locomotora tenía una escarapela en la trompa. Y ver el avión circular por una calle cualquiera de nuestro querido Ramallo es un hecho en sí mismo significativo. Ver chicos emocionados, abuelos, personas que no conozco y son excombatientes y te agradecen de que se haya llevado a cabo. Demuestra que este bendito país no va a terminar de salir hasta que no entendamos que las únicas cosas que sirven son las cosas que hacemos entre todos y sobre todo las que hacemos para el otro. Este proyecto nació como un gesto para otro, no para uno, entonces ya tiene un valor y una fuerza muy difícil de frenar. Se emplazó en un lugar en donde hace 20, 25 años, otro gobierno de otro color pensó que eso tenía que ser un paseo público para que lo disfrute todo el mundo, por lo tanto, todo lo que se va emplazando ahí pasa a ser propiedad de todo el mundo, literalmente, poque las redes hacen que lo que está en la esquina de tu casa se conozca a nivel mundial”, expresó Ribé y agregó que “El lugar es muy significativo porque “Fela” es consciente que algún día se fue de esa estación de tren buscando un destino”.
Este homenaje, que posiblemente sea único en el mundo, busca visibilizar un tramo de nuestra historia y, sobre todo, poner en su lugar a quienes se lo merecen y tal vez, nunca han sido reconocidos. Así lo expresaba el Arquitecto Pablo Ribé:
“Es un homenaje al tipo que está detrás de una obra, al tipo que generalmente no se lo reconoce. En un poema que les escribí a los mecánicos hablo de “Titiriteros con manos ajenas”, porque el mecánico es el responsable de que la nave funcione bien y cumpla su misión y el protagonista de la misión es el piloto. Muchos pilotos que trabajaron con Fela consideran que fue el mejor mecánico que ellos conocieron. Se trata de visibilizar un rol, en este caso el de los mecánicos de aviación militar que son irreemplazables”.
La emoción llegó para quedarse, como el avión Mirage y el merecido homenaje que tiene a Jorge Brusezzi, Fela, vecino de Villa Ramallo, como puntapié de esta obra. Pero, tal como dijo Ribé durante la entrevista, las redes sociales hacen que los hechos trasciendan y tal vez por eso fue por lo que un excombatiente santafesino se acercó al corralón en donde los técnicos se encontraban ensamblando el avión y quebrado hasta las lágrimas expresó: “¿Puedo ver el águila guerrera?”.